Una pregunta a la que resulta difícil —y a veces aburrido— responder en el marco tradicional de un aula. Salirse de lo convencional es precisamente el ADN de la UTBM, con formatos pedagógicos únicos, como el Crunch Time, que hoy en día se está exportando a nivel internacional.
Justo antes de las vacaciones de verano, tuvimos la alegría de saber que habíamos obtenido el sello «Bienvenue en France» (¡enhorabuena de nuevo a todos los equipos!) y, como las buenas noticias nunca vienen solas, acabamos de enterarnos de que nos han concedido la subvención máxima del programa ERASMUS AC-220.
AC-220: ¿qué es eso?
La Acción Clave 220 (o «Key Action 220» en la lengua de Shakespeare) es uno de los tipos de proyectos financiados por el programa ERASMUS+ en el ámbito de la educación superior para fomentar la cooperación entre centros educativos, asociaciones, empresas, ONG, administraciones públicas, etc., en torno a proyectos innovadores, colaborativos y transnacionales.
Estas alianzas de cooperación tienen como objetivo permitir a las organizaciones mejorar la calidad y la pertinencia de sus actividades, mediante el desarrollo y el fortalecimiento de su red de socios.
Se trata de ofrecerles la oportunidad de impulsar la proyección internacional de sus actividades, de intercambiar ideas y de desarrollar nuevos métodos y prácticas a través del diálogo.
Objetivo: explorar de forma colectiva formatos pedagógicos innovadores y sentar las bases de un modelo que pueda compartirse a nivel internacional.
Cada universidad asociada se ha enfrentado a la misma pregunta: ¿cómo enseñar la innovación? Una pregunta a la que resulta difícil responder en el marco tradicional de un aula. Por ello, cada una ha probado diferentes enfoques para replantearse sus formatos pedagógicos. En la UTBM, esta reflexión dio lugar al «Crunch Time»; en otros lugares, surgieron otros experimentos.
Fue esta voluntad compartida de explorar las posibilidades lo que dio lugar a una dinámica colectiva: poner en común nuestras experiencias, comparar nuestras prácticas y construir conjuntamente un formato adaptable a diferentes contextos, incluso a escala internacional.
Para hacer realidad esta ambición, pronto se hizo evidente la necesidad de contar con financiación. Así, Pauline DOXIN, Franck GECHTER y Olivier LAMOTTE, junto con nuestros socios europeos, iniciaron un proceso para solicitar una subvención europea. Este proyecto se ha elaborado de forma colaborativa, a lo largo de varios meses, en particular con:
El esfuerzo ha dado sus frutos: a mediados de julio de 2025 nos han comunicado que hemos obtenido la subvención máxima.
¡Enhorabuena a ellos y a todas las personas que han contribuido a este éxito!
A partir de ahora, nos embarcamos en tres años de trabajo en equipo, con una primera fase dedicada al análisis y la comparación de los modelos existentes, antes de pasar a realizar experimentos concretos a mayor escala.
En concreto, este proyecto permitirá a nuestros estudiantes vivir una experiencia educativa inmersiva, más inclusiva, más respetuosa con el medio ambiente y con una perspectiva internacional.
Nos vemos dentro de tres años para descubrir juntos qué habrá dado de sí esta aventura colectiva: ¡quizás una nueva forma de enseñar la innovación, fruto de la creatividad y la cooperación europea!